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DRACUNCULIASIS


DRACUNCULIASIS

La dracunculiasis o dracontosis es una enfermedad parasitaria producida por un nemátodo llamado gusano de Guinea o gusano de Medina (Dracunculus medinensis, anteriormente Filaria medinensis), enfermedad dolorosa y deformante, causante de llagas ulcerosas en la piel. Su nombre, dracunculiasis, se deriva del latín "afección con dragoncitos".[1]

Es muy abundante en África del norte y ecuatorial, Arabia, Oriente Medio y buena parte de Asia. Comenzó a conocerse por los europeos en el s. XVII.[2]

DRACUNCULIASIS

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Sudanenses usando filtros de pipa para prevenir la enfermedad.

DRACUNCULIASIS

DRACUNCULIASIS

Dracunculus medinensis siendo extraído a través de la piel.

Índice


  • 1 Desarrollo de la enfermedad
  • 2 Tratamiento y cura y prevención
  • 3 En la actualidad
  • 4 Leyenda

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Desarrollo de la enfermedad


La dracunculiasis es una parasitosis en la cual los gusanos, con una talla media de un metro de largo y el grosor de un hilo de coser, se alojan en el individuo infestado y migran luego por todo el cuerpo para emerger finalmente por las extremidades del afectado. El parásito ingresa por ingestión de agua contaminada, tanto procedente de estanques como de afloramientos superficiales. Así pues, en las enfermedades con base en el agua los causantes son organismos acuáticos que pasan parte de su ciclo vital en el agua y otra como parásitos de animales. Estos organismos pueden prosperar tanto en aguas contaminadas como no contaminadas.

Las larvas del gusano de Guinea viven en diminutos crustáceos -o copépodos- conocidos como pulgas de agua (por este motivo la dracunculiasis es también una zoonosis) . Estos crustáceos son los vectores intermediarios de los que los parásitos se valen para prosperar, y luego infestar directamente al hombre penetrando a través de la piel o al ser tragados por éste. Al ingerir un ser humano esos crustáceos, el sistema digestivo los destruye, pero las larvas del gusano sobreviven y atraviesan la pared intestinal.

Los gusanos macho mueren tras aparearse dentro del huésped, sin embargo las hembras -pudiendo llegar a medir hasta 4 metros- crecen en un promedio de 2 centímetros por semana. Transcurrido más o menos un año, el gusano asomará la cabeza por un orificio que abre en las piernas o brazos del portador, provocando un dolor paralizante.

Una vez el parásito ha perforado la piel del individuo, lo mejor que se puede hacer con él es extraerlo; sin embargo, esto no puede hacerse de golpe, pues de romperse el gusano, daría lugar a una reacción de tipo Th2 (parecida a las reacciones alérgicas), que produciría un shock anafiláctico y la muerte. Por ello se suele enrollar el extremo del gusano alrededor de un palito, y continuar enrollándolo hasta extraerlo completamente. Se dice que este tratamiento puede ser el origen de las leyenda de las serpientes que atacan a Moisés y a su pueblo durante el Éxodo (y que se ataja con unos bastones), así como de la serpiente enrollada en un bastón que portaba Asclepio (símbolo posteriormente de la OMS -Organización Mundial de la Salud-).

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Tratamiento y cura y prevención


La dracunculosis no tiene vacuna ni cura, de ahí el importante rol de la prevención. Es imposible desarrollar inmunidad hacia ella; durante milenios el gusano de Guinea ha sido un azote para la humanidad, principalmente para los países menos desarrollados, ya que carecen de suministro de agua potable o de sistemas de filtración del agua disponible. Aunque prevalece en 20 naciones de Asia y África, solo permanece endémica en seis países del África subsahariana. Se espera que esta enfermedad sea la primera enfermedad parasitaria en ser erradicada y será la primera enfermedad en la historia erradicada a través de cambios de conductas, sin el uso de vacunas o de curas.[3]

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En la actualidad


Recientemente (2006), a pesar de contemplarse su desaparición, sigue habiendo numerosos casos cada vez más difíciles de resolver. Para detener esta enfermedad es necesario que las aldeas endémicas -principalmente ubicadas en África- dispongan de agua filtrada o de un suministro de agua potable.

Gracias a programas de erradicación, la dracontosis se está convirtiendo en un mal pasado para muchos países africanos. Según informes de la OMS, se redujo un 98% la incidencia anual de la enfermedad en el continente africano, entre los años 1989 y 2000. El número de casos cayó de 883.640 por año a solo 20.200. La cantidad de aldeas endémicamente afectadas también se redujo de 25.609 a 4.132 en 2000. Chad, Senegal, Kenia y Camerún lograron detener la transmisión local de la enfermedad.

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Leyenda


    • ↑ Barry, Michele (21 junio 2007), «The Tail End of Guinea Worm — Global Eradication without a Drug or a Vaccine», New England Journal of Medicine 356 (25): 2561–2564, doi:10.1056/NEJMp078089, PMID 17582064, https://content.nejm.org/cgi/content/full/356/25/2561, consultado el 15 julio 2008
    • ↑ Uniformed Services University of the Health Sciences (julio-15-2008), «Dracunculiasis», Tropical Medicine Central Resource, https://www.isradiology.org/tropical_deseases/tmcr/chapter27/intro.htm
    • ↑ The Carter Center (2008-07-15), «Guinea Worm Eradication Program», The Carter Center

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Enfermepedia | Categoría: Enfermedades | Piel | Piel

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