Un ependimoma es una neoplasia intracraneal del sistema nervioso central , que aparecen comunmente en el cuarto ventrículo en niños y en el conducto ependimario o raquídeo en la región lumbosacra en adultos. Ocasionalmente se usa el término siringomielia para los ependimomas, los cuales pueden aparecer en la neurofibromatosis tipo II. Los ependimomas se tratan quirúrgicamente, los cuales, con una resección total, se asocian a pronósticos excelentes de sobrevivencia. A los 5 años se espera una sobrevida de 80%, aunque no todos los ependimomas puede resecarse completamente, por lo que se emplea además la radioterapia y quimioterapia.[1]
Índice
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Morfología
Los ependimomas se componen de células con núcleos regulares y ovoides o circulares. Por lo general se acompañan de una parenquima denso y fibroso haciendo que las células tumorales adopten una forma glandular y elongada que tienen cierto parecido al canal ependimal embriológico con vasos sanguíneos irrigando la neoplasia.[2] Los ependimomas extraespinales o extradurales pueden ser una forma muy inusual de teratoma.[3] [4]
Epidemiología
Los ependimomas constituyen cerca del 5% de los gliomas intracraneales de los adultos y un 10% de los tumores del sistema nervioso central en niños. Su aparición ocurre como promedio a los 5 años y luego a los 35 años de edad. En la infancia aparecen en los ventrículos especialmente el cuarto ventrículo y en los adultos aparecen en el canal que contiene a la médula espinal.[1]
Cuadro clínico
Cuando se instalan en el cerebro, pueden producir dolor de cabeza, náuseas y vómitos al obstruir el flujo del líquido cefalorraquídeo. La obstrucción puede también causar hidrocefalia. Otros síntomas incluyen la pérdida del apetito, dificultad para dormir, pérdida temporal de distinguir colores, y de la memoria, entre
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